La cultura colombiana tejida en agua

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Esta exposición habla de Colombia: de su relación con la naturaleza, de sus raíces y de su forma de respetar y actualizar sus tradiciones a través de una mirada contemporánea. Organizada por el Bard Graduate Center Gallery de Nueva York, viene ahora a Madrid, a Conde Duque, con ocasión de ArcoColombia. Su nombre, Tejedores de agua, se explica porque se articula en torno a dos ejes: tejidos y ríos, que quedan enfocados desde distintas disciplinas que se entrecruzan

En el recorrido que proponen los comisarios, José Roca, comisario adjunto de Arte Latinoamericano Estrellita B. Brodsky y en la Tate Modern y director artístico de Flora ars+natura, y Alejandro Martín, editor y comisario, la muestra van intercalando distintas disciplinas: arte, diseño gráfico, artesanía, audiovisual, mobiliario… Todas ellas demuestran que cultura y naturaleza se entrecruzan en una sociedad, la colombiana, muy determinada por la importancia que los ríos han jugado en su historia. La exposición lo deja ver y el libro, editado a propósito de la muestra y diseñado por Irma Boom, “Una crónica de ríos”, se organiza por los ríos que cruzan el país y recoge textos históricos sobre ellos: desde aproximaciones poéticas, un texto de Gabriel García Märquez sobre el río Magdalena o la carta de 16571 de Lope de Aguirre al rey de España cuando se declara un rebelde y describe los ríos Amazonas y Marañón desde la perspectiva de un guerrero: además se muestran imágenes del río, investigaciones… Es una pequeña joya que merece tanto la pena como acercarse, sin prisas, al Conde Duque.

Luz Blanco, por Olga de Amaral.

La pieza que recibe al visitante es como una síntesis de los dos ejes que decíamos que vertebran la exposición: el agua y los tejidos. Se trata de una obra de Olga de Amaral en la que una sucesión de bolsas de plástico sujetas a una urdimbre caen como si se tratara de una cascada. Se llama Luz blanca.

A continuación, se recoge parte del trabajo de investigación de Susana Mejía sobre pigmentos naturales en la Amazonia. De todo el material recogido, clasificado y catalogado, en Conde Duque se muestran unas fibras teñidas (el pique), el rastro de esos tintes en papel y monotipos que fueron hechos con plantas. Estas son seis de las once escogidas por ser las que más se usan en la parte del Amazonas colombiano. En Conde Duque las fibras quedan colgadas y forman una instalación en la que uno queda recogido para contemplar un vídeo de Alberto Baraya de 2005: Río. Aquí el protagonismo es del río, que no vive ajeno a la violencia, y eso lo siente el espectador.

Río, por Alberto Baraya, vídeo, 2005.

Volvemos sobre el trabajo de Susana Mejía porque es muy representativo de la filosofía de la exposición. Uno y otra son proyectos de investigación, buscan y recuperan raíces y logran un magnífico resultado estético. Su autora contó en la presentación de la exposición su experiencia: “Nosotros [ha trabajado con gente de los poblados, con botánicos, antropólogos, fotógrafos…] lo que queríamos era hablar sobre una región, sobre la Amazonia, sobre la destrucción de la selva y poner al espectador en la Amazonia pero no para hablar del agujero que se está haciendo sino mostrar lo más bello”. José Roca subraya otro interesante aspecto del proyecto y por el que está en la muestra: “Es una forma de investigar sobre un saber que si no se irá perdiendo. Es mucho trabajo: tomar las hojas, macerarlos, extraer los tonos y tejer una mochila o un vestido…, ya nadie lo hace”.

Color Amazonia, por Susana Mejía.

Interpretación del logotipo de Museo de Arte Moderno, por David Consuegra.

De códigos, lenguajes y resultados completamente distintos, hay un apartado dedicado a David Consuegra. Presenta a este artista reconocido como uno de los pioneros del diseño gráfico en Colombia. Formado en EE UU en los años 50, volvió a Colombia en los 60, fundó la primera facultad de diseño gráfico en el país y llevó a cabo importantes iniciativas para el desarrollo del arte gráfico en Colombia. En la exposición pueden conocerse algunas de ellas. José Roca las explica: “El Museo del Oro (museo muy importante que trata sobre las sociedades precolombinas, su relación con el mundo y en particular la orfebrería) le encargó que hiciera un libro y él escogió como cincuenta piezas precolombinas importantes y de cada una sacó un detallito. Después abstrajo es detallito –el borde, el motivo central…– y creó con los motivos este libro ‘Ornamentación calada en la orfebrería precolombina’  en serigrafía. Este libro se convirtió en una especie de inventario de formas que podría ser utilizado por otros diseñadores. A partir de este trabajo pionero muchísimos diseñadores y artistas en Colombia han utilizado diseños precolombinos en logotipos…”. Con trazos muy bellos, la importancia de este trabajo fue rescatar parte de la historia que se había aparcado y recuperarlo como fuente para el diseño. El comisario destaca también el trabajo de Consuegra para el Museo de Arte Moderno del Bogotá en los años 60: diseñó su logotipo y a partir de allí hizo todo tipo de variaciones, en las que se puede reconocer cierto aspecto de tejido. En la muestra se puede ver también una hermosa interpretación del Grupo Tangrama del trabajo de David Consuegra.

Pet lamp, de Álvaro Catalán de Ocón.

Álvaro Catalán Odón, diseñador español, tiene también un espacio en la exposición con un bello proyecto de iluminación que realizó en Colombia con botellas de plástico. El diseñador, que acudió a la presentación de la explosión en el Conde Duque, explicó su trabajo. “Es un poco tratar de resolver la contradicción intrínseca que hay en el objeto que es una vida útil muy corta pero hecho con un material que dura siglos en descomponerse. Darle una segunda oportunidad al objeto, valorando sus cualidades como la transparencia, la dureza, para tratar de resolver unos problemas técnicos propios del diseño de una pantalla de iluminación. La botella se convierte en la urdimbre sobre la que se teje la pantalla”. En Colombia –ha desarrollado este mismo proyectos en otros países– han trabajado con artesanos del Cauca desplazados en Bogotá por la guerrilla. “Crear un objeto que por sí mismo se defienda porque es sólido, atractivo y válido, lo que está dando la posibilidad de vivir a estos artesanos en Bogotá, haciendo lo que saben hacer”. 

Hacemos una última parada por este recorrido para aplaudir los dibujos de Abel Rodríguez, un indígena conocedor de la selva a quien, junto a otros indígenas, el proyecto colombiano-holandés Tropenbos solicitó colaboración para identificar plantas y a recoger sus detalles en papel con la intención de contribuir a su estudio y a preservar los bosques. Su maestría en el dibujo se demuestra en el fantástico calendario que muestra la exposición: doce dibujos que muestran el cambio del paisaje según las lluvías, la caída de las hojas, la aparición de animales… Tras este trabajo, que comenzó como parte de un proceso de investigación botánico, Abel Rodríguez ha recibido distintas invitaciones por parte de comisarios  artísticos.

 

 

El río, elemento para explorar los caminos que entrecruzan arte y naturaleza

Mila Trenas.

Madrid, 24 feb (EFE).- El río es utilizado como instrumento conceptual para explorar los caminos en los que arte y naturaleza de cruzan, en la exposición “Tejedores de agua” que abre hoy sus puertas en el Centro Cultural Conde Duque.

Organizada con motivo de la participación de Colombia como país invitado de honor en ARCO, la muestra comisariada por José Roca, asesor de la Tate Modern y director artístico de FLORA ars+natura, exhibe textiles, cerámicas, diseño gráfico, mobiliario, vídeo e instalaciones.

Se trata, según el comisario, de una muestra en la que se han querido integrar arte, arquitectura, artesanía, artes aplicadas y que está concebida “como un tejido de diferentes lenguajes que serpentean por el paisaje colombiano”.

En Colombia, país cuya compleja topografía ha hecho que las vías fluviales fuesen históricamente los únicos medios de comunicación para ciertas comunidades, los ríos han unido y separado.

Las obras de la exposición, exhibida en Nueva York y que posteriormente viajará a Washington, hacen referencia a los ríos Amazonas, Magdalena, Putumayo, Cauca, Cahuinarí, Bogotá y Ranchería.

Estos ríos continúan siendo la única vía de acceso a áreas remotas mientras cumplen el rol de ser el eje de un tipo distinto de economía: el mercado negro que alimenta el conflicto armado que por décadas ha golpeado a Colombia.

La exposición enfrenta estos temas desde diferentes puntos de vista. Presenta un territorio en conflicto, pero a la vez muestra la creatividad que de todos modos surge en medio o en respuesta a las dificultades.

En el recorrido se contemplan cuatro grandes pantallas en las que Monika Bravo, siguiendo la confección de las mochilas arhuacas, “teje vídeos en los que se van formando paisajes”, según el comisario.

En las nueve secuencias de menos de un minuto cada una de ellas, la artista utiliza estos tejidos para contar el lugar donde vive este pueblo. “Todas las culturas han utilizado el tejido para contar historias. En este caso la de la Sierra Nevada de Santa Marta, lugar sagrado que para sus habitantes es el corazón del mundo”, comentó a Efe la artista.

Con esta idea de tejido como lenguaje universal y de que la tejedora es “la madre del ordenador, que se ha convertido en tejedora de la cultura contemporánea”, Monika Bravo ha creado un trabajo que supone el regreso a su país, ya que habitualmente vive en Nueva York.

Durante más de siete años, Susana Mejía ha trabajado en el proyecto “Color Amazonía”. Artista plástica que ha realizado trabajos sociales en las cárceles de mujeres, en uno de sus viajes al Amazonas encontró una mujer que teñía de forma artesanal unas fibras naturales.

La artista, quien comentó a Efe que no quiere reivindicar este trabajo como arte “sino más bien como una experiencia biológica”, recuperó e identifico once plantas utilizadas por las mujeres del lugar para sacar pigmentos.

Grandes madejas de fibras teñidas, colgadas a modo de los secaderos utilizados por las mujeres de la Amazonía, se exhiben como una gran paleta de colores junto a pruebas de pigmentos sobre papel.

En el mismo espacio se puede contemplar el vídeo de Alberto Baraya “Río”. El artista de Medellín, presente con varias obras pertenecientes al proyecto “Río Bravo”, hizo una expedición científica por el Amazonas.

En su trabajo “muestra una mirada tradicional del paisaje que rodea el río”, según José Roca, pero los tiros que suenan y que tienen su reflejo en el agua trasladan al espectador “a un lugar de confrontación entre el ejercito, la guerrilla, los narcotraficantes, rompiendo así con la idea romántica del Amazonas”.

Destacan también en el recorrido dos obras de Olga de Amaral (Bogotá, 1932), consagrada artista con piezas en el Metropolitan de Nueva York y en numerosas galerías europeas y americanas.

Una de ellas, “Luz blanca”, de 1969, es una de sus más reconocidas cascadas y está creada a partir de trozos de plásticos. Artista interesada en mostrar la esencia de la memoria de su país y la tradición, se exhibe también un gran nudo que cuelga del techo y cuyos hilo ha pintado y tejido.

El trabajo de David Consuegra ocupa también un importante lugar en la muestra. Pionero del diseño gráfico en Colombia, en los años 60 hizo un libro para el Museo del Oro en el que eligió 50 piezas, sacando de cada una de ellas un motivo. “El libro se convirtió en inventario de formas, recuperando en él fuentes utilizadas para el diseño contemporáneo”, señaló el comisario.

mtf/mcm/np

Aplican matemáticas humanas al trabajo de artistas

 

Aplican matemáticas humanas al trabajo de artistas

CARINA PÉREZ GARCÍA

¿Qué punto de encuentro pueden tener las matemáticas con el arte textil?, es la pregunta que responde Human Mathematics (Matemáticas humanas), la nueva exposición que acoge el Museo Textil de Oaxaca, la primera del 2015, muestra que invita a replantear qué motoras alternativas existen para el proceso creador y cómo se pueden aplicar en distintos medios.

Cargada de historias y experiencias las matemáticas fueron punto de inspiración para Alfredo Hernández, Babs Van Thillart, Edith Morales, Elena Pardo, Erasto Mendoza, Joanna Reuse, Joel Gómez, Luna Ortiz, Mathilde Vandenbussche, Sophie Shreinemacher y Various Artists.

Human Mathematics entonces reúne el resultado del taller impartido en el MTO por cinco estudiantes belgas del departamento de diseño textil del KASK, quienes viajaron a México en noviembre del año pasado.

En entrevista, Salvador Maldonado Paz, encargado de Difusión del MTO, apuntó que a lo largo de dos meses este taller se dedicó a la fase de producción, de tal manera que todos los participantes fueron animados a aplicar la técnica de las matemáticas en su trabajo.

Más allá del textil

Los procesos artísticos complejos  del textil se abren a un sin número de posibilidades de expresión. Según Maldonado Paz las matemáticas en el contar de los siglos siempre han estado presentes en la labor textil, por ejemplo en el telar, porque llevan un conteo exacto, en qué número de hilos y orden se suceden para poder sacar sus increíbles bordados o diseños del telar

“Las matemáticas los inspiran para guiarlos a sacar nuevas propuestas, vivencias o realidades de su propia vida, tal es el caso de los artistas que fueron sacando autorretratos o plasmaron lienzos de seda, las matemáticas los inspiraron también en la elección de colores: uno de los trabajos fue basado en una ruleta de colores fue sacando de forma aleatoria pequeños puntos de color, un patrón que dicta qué colores emplear para poder hacer tu obra.”

Otros artistas, por ejemplo, se inspiraron en algunas estadísticas, unidas en dos ejes: equis (x) y ye (ye) en una gráfica, donde se crea arte abstracto a partir de los puntos. “Son muchísimas formas de cómo cada persona fue interpretando las realidades  que las matemáticas les fueron dando, en resumen, Human Mathematics  representa una metodología de dibujo que sirve para sacar arte abstracto a partir de las matemáticas y datos cuantitativos.

Es una exposición interesante que a mucha gente le causa cierta duda, porque se trata de una  Etimología un poco fuera de lo normal, sin embargo esta ya lleva  muchos años de implementarse.

La muestra se inauguró con la presencia de los artesanos y los integrantes de esta metodología, además de que cada creador conversó sobre su obra, ahora exhibida la sala Ixtle del MTO.

Esta muestra se da con la colaboración del colectivo Various Artists y artistas mexicanos de distintas ramas y estudiantes belgas de la universidad de KASK. Este encuentro propició el intercambio de saberes y experiencias.

Salvador mencionó que la muestra será interactiva, el público podrá crear instalaciones o patrones, lanzarán unos dados y esos indicarán qué elemento se debe de tomar, qué inspira, qué dice, el azar. Pueden tomarle una foto a la pieza que resulte y compartirlo con un hashtag, el visitante no queda ajeno, sino que se integra totalmente a lo que es la exposición.

La relación entre las matemáticas y  la cultura textil es mucho más estrecha de lo que podría pensarse

¿Cuándo y dónde?

En curso, hasta junio  de este año, en el MTO, Hidalgo 907, Centro. Entada libre.

http://www.noticiasnet.mx/portal/oaxaca/cultura/artes/264536-aplican-matematicas-humanas-al-trabajo-artistas

Real Fábrica de Tapices: tres siglos tejiendo la historia de España

Desde que Felipe V trajera a Jacobo Vandergoten en 1721 nueve generaciones de la familia flamenca afincada en Madrid han dirigido la manufactura real, en la que tabajó Goya, sorteando los avatares de las guerras y la escasez de recursos

Cuenta la tradición oral que, en la boda de Leonor de Castilla con Eduardo I de Inglaterra, el séquito español alfombró las sucias calles del Londres de 1255 por donde iba a pasar la comitiva real. Lo que los ingleses interpretaron como un lujo ostentoso y superfluo era en realidad una forma de honrar a los anfitriones, según marca la tradición castellana, una costumbre heredada de los árabes. De ese hábito nació, ya en el siglo XII, un oficio que convirtió a España en el primer país europeo en fabricar alfombras y tapices. Décadas más tarde, ante el aumento de la demanda, Felipe V reclamó a un prestigioso tapicero flamenco, Jacobo Vandergoten, para que, en 1720, encabezara la primera Real Fábrica de Tapices. En en antiguo olivar de Atocha, en la calle que hoy lleva el apellido de la estirpe holandesa, continúa en pie un edificio neomudéjar que ha visto nacer a la única manufactura de este tipo que queda en la Península. «Es precioso poder ver la historia de España a través de los archivos de la fábrica y comprobar que, pese a los avatares que ha sufrido este edificio en casi 300 años, aún sigue en pie», explica con emoción María Dolores Asensi, la actual directora.

Hace doce años que la fábrica se transformó en una Fundación y se desvinculó de la familia originaria tras nueve generaciones tejiendo las memorias de España. La trayectoria del linaje Stuyck-Vandergoten ha tenido tantos contratiempos como la del taller. Jacobo «El Viejo», el patriarca del clan, tuvo que huir del castillo de Amberes tras aceptar el encargo del rey español. Las autoridades flamencas trataron de retenerlo cuando se enteraron de que él y sus seis hijos, ya expertos en el oficio, pretendían establecerse en España.

Detalle de un tapiz. RFT

Entre las calles Santa Engracia y Sagasta, en la vetusta «Casa del Abreviador», se instalaron los ansiados telares. En 1891, cuando las paredes del viejo edificio amenazaban con desplomarse, decidieron trasladar la empresa y la vivienda al actual complejo, frente a la Basílica de Atocha y al Panteón de Hombres Ilustres. El dinero que obtuvieron por la venta del primer solar sirvió para levantar la nueva fábrica y, con el monto sobrante, se construyó un ala del Palacio Real, donde ahora se ubica el Museo de la Armería.

Tras la muerte de Jacobo en 1724, le sucedieron sus hijos. Ellos fueron quienes introdujeron los cambios más importantes tanto en la forma de tejer como en los diseños. Importaron el telar de alto lizo, una estructura vertical en vez de la clásica horizontal, que ya se usaba en Amberes. Y bajo el reinado de Carlos III y la dirección artística del checo Antonio Rafael Mengs, consiguieron que pintores de cámara del monarca como Francisco de Goya —además de José del Castillo, Francisco Bayeu o Andrés Ginés de Aguirre— comenzaran a pintar cartones y bocetos para sus tapices.

«Antes, los tapices valían más que un buque cargado de oro y ser cartonista era tan importante como pintor de corte»

Ya en el llamado Sexenio Revolucionario, tras la Gloriosa de 1868, la Real Fábrica fue subastada al considerar que era propiedad de la Corona y, por lo tanto, parte de los «bienes nacionales». Por fortuna, la venta fracasó. Aunque no por los constantes intentos de Livino por frenarla, sino por la falta de pujadores.

Salvado el percance y restaurada la monarquía, regresó también la época de esplendor para la fábrica. Aunque la incertidumbre volvía a asomar por la puerta del taller el 14 de abril de 1931, cuando se proclamó la Segunda República. Al verse privada de la protección de la Corona, los Stuyck-Vandergoten vieron disminuir de forma drástica los encargos y muchos empleos se pusieron en peligro.

Todavía se siguen tejiendo tapices en telares de alto lizo con la misma técnica que en el XVIII. Foto: RFT

Ahogado por los gastos, Livino Stuyck Millenet le trasladó el problema al presidente Niceto Alcalá Zamora y a su ministro de Hacienda, Indalecio Prieto. «Yo no quisiera que la historia cargue sobre mis espaldas la desaparición de una institución como la Real Fábrica de Tapices», admitió entonces Alcalá Zamora con pesar.

Las negociaciones prosperaron hasta el punto de que, bajo el patrocinio estatal, se encargó que restauraran una de las colecciones más importantes del mundo, que se encontraban en los depósitos del Museo del Prado. Estos eran los tapices del desembarco del rey Alfonso V de Portugal en la Costa de África, que ahora se encuentran en la Colegiata de Pastrana, en Guadalajara. Las 150.000 pesetas que recibieron por todos los trabajos de restauración supusieron un salvavidas para la institución.

Cuando estalló la Guerra Civil, el heredero de los Stuyck-Vandergoten sospechaba que su detención estaba al caer y decidió escapar por la «Puerta de los Carros» en coche, escondido entre las alfombras, para refugiarse en la Embajada de Bélgica. Después de un periplo por Portugal, Francia y Alemania pudo regresar a Salamanca. Aunque la fábrica cerró un tiempo, Gabino Stuyck San Martín no se rindió y trasladó los talleres al municipio madrileño de Cubas de la Sagra.

Encontronazos con el régimen franquista por el nombre monárquico

Aunque la contienda terminó en 1939, la paz no llegó para la fábrica. Francisco Franco quiso acabar con la referencia monárquica del nombre. «Carlos Stuyck discutió con Franco y, para destruir su negocio, crearon la Fundación de Gremios del Generalísimo Franco», relata Valentín Martín Braña, un trabajador de la fábrica que aprendió el oficio de su padre. «No consiguieron cerrar el telar, porque aguantó por su prestigio, pero sí hicieron mucho daño al llevarse a algunos artesanos ofreciéndoles 20 duros en vez de los 15 que pagaban aquí», cuenta este veterano que lleva 36 años en una institución de la que habla como si fuera su hogar.

La fascinación por las historias que le narraba su padre sobre la manufactura le hicieron adentrarse en una profesión que «está en declive porque la gente ha sustituido lo artesanal por lo mecanizado». Recuerda con tristeza cómo el reguero de 250 empleados que subían por la calle Andrés Torrejón para entrar al taller a primera hora de la mañana se ha reducido de forma drástica hasta las 47 personas de la plantilla actual.

Pese a los vaivenes de la historia, cada pieza que sale de la Real Fábrica de Tapices se sigue realizando con los mismos instrumentos de hace tres siglos. Muchas de las míticas obras que se tejieron allí se exhiben y se cuidan en muchos de los palacios que pertenecieron a la Corona. Otra de las piezas de las que presumen está en el Congreso de los Diputados. Más de 60.000 personas al año pisan la inmensa alfombra que Martín y su equipo recogen en mayo (el «estere») y, tras ser limpiada y restaurada en la fábrica, se vuelve a instalar en octubre (el «desestere»). Lo único que ha cambiado desde entonces es el método de lavado y restauración, uno de los más avanzados de Europa. De la limpieza a mano con jabón neutro en el patio del complejo se ha pasado a la instalación de una gigantesca nave de lavado y restauración de tapices, donde ahora trabajan diez artesanos.

Peligro de supervivencia por falta de fondos

La reducción de los fondos de la Unión Europea que subvencionaban la escuela-taller ha puesto en peligro la supervivencia de la fábrica. «En 1998 comenzó la primera promoción y el último curso terminó en 2012. Más de 100 alumnos pasaron por esta escuela. Muchos se han colocado aquí. Lo más difícil de mi gestión fue tener que cerrarla. Me da mucha pena formar a tanta gente joven y luego no poder colocarlos a todos», expresa Asensi con gesto serio. «Espero que, en cuanto nuestras inversiones den sus frutos, podamos retomar los cursos porque sabemos que hay demanda entre los jóvenes».

«Lo más difícil fue tener que cerrar la escuela-taller. Me da mucha pena formar a tanta gente joven y luego no poder colocarlos»

Otro de los objetivos fundamentales de la Fundación es, además de mantener la tradición artesanal y evitar la desaparición de la Real Fábrica de Tapices, poner en valor el fondo documental y gráfico. El archivo con más de 2.500 bocetos y cartones para el diseño de tapices, alfombras y reposteros (bordadores de tejidos con motivos heráldicos). «Ya está casi en su totalidad digitalizado y se hará público a finales de año», pronostica Asensi conteniendo la alegría que supone culminar un proyecto en el que han invertido años de esfuerzo.

Un acervo cultural inigualable que, según Martín «los españoles no sabemos valorar». «Este negocio me ha quitado muchas veces el sueño, pero sigo muy enamorado de él porque me ha dado muchas satisfacciones», comenta emocionado. Un sentimiento que también comparte la directora: «Es nuestro pequeño trocito de historia. Es un reflejo de lo que es la “marca España”, es una muestra más de lo bien que hacemos las cosas en este país».


«La caza de la codorniz», de Francisco de Goya, es una de las primeras primeras obras de la serie de cartones destinada a los tapices de la fábrica, terminados en 1775. Foto: M. R. D.

Se tejen al año unos 250 metros cuadrados de alfombras.
Foto: M. R. D
Los tapices se pueden tejer tanto en telares de alto lizo como de bajo lizo. Foto: M. R. D.
Se fabrican unos 20 metros cuadrados de tapiz al año. Foto: M. R. D.
Los telares del siglo XVIII se siguen utilizando todavía. Foto: M. R. D.

Vanguardia y tradición en el diseño y ejecución de tejidos

En la imagen, una alumna del taller aprende las milenarias técnicas de la seda.

Vanguardia y tradición en el diseño y ejecución de tejidos se funden en el ciclo formativo de Tejeduría en Bajo Lizo que imparte la Escuela de Arte Manolo Blahnik y que pertenece al título de grado medio de Técnico de Artes Plásticas y Diseño en Tejeduría en Bajo Lizo. Los alumnos tienen la oportunidad de aprender tanto los enfoques más actuales en el diseño creativo de tejidos como el milenario proceso de elaboración de la seda que, actualmente, en La Palma, solo se enseña en este centro docente.

En la imagen, ejecución de un tejido en uno de los telares del taller.

El nombre de Manolo Blahnik, el zapatero más famoso del mundo, está contribuyendo a proyectar las enseñanzas de la Escuela de Arte. En su visita al centro, alabó precisamente “la creatividad atlántica” de los tejidos que diseñan y ejecutan los alumnos del taller de Tejeduría en Bajo Lizo. El ilustre palmero, que reivindica los oficios como expresión artística, manifestó su admiración por esta innovación creativa.

En la imagen, el profesor José María Pérez Galán con un diseño informático.

En la imagen, el profesor José María Pérez Galán con un diseño informático.

En el ciclo de Tejeduría en Bajo Lizo se imparten, por un lado, enseñanzas artísticas, y por otro, técnicas, con modernos telares de bajo lizo, además de la introducción a la técnica tradicional de la producción de seda de La Palma. “Para el aprendizaje del tejido se cuenta con aparatos de diferente complejidad, incluyendo aplicaciones informáticas como programas para el patronaje de muestras y cálculo de tejido”, ha explicado a LA PALMA AHORA la directora del centro, Ángeles Expósito. “El alumno conoce también una amplia variedad de materiales, tanto fibras como hilados, así como accesorios innovadores para los telares, a fin de aprender su utilización para cada caso concreto de tejido”, precisó. De esta forma, asegura, “se capacita al alumnado para realizar telas con un sinfín de aplicaciones (vestimenta y complementos, cortinas, alfombras, etc.), mostrándole posibilidades creativas que van mucho más allá de los tejidos tradicionales”, asegura.

En la imagen, muestrario de diseños exclusivos.

Ángeles Expósito destaca que “desde el curso pasado el alumnado aprende y ejecuta todas y cada una de las fases del proceso tradicional de la seda de El Paso, utilizando para ello las mismas herramientas y técnicas de antaño, y se da la circunstancia de que esta actividad artesana, cuya declaración de Bien de Interés Cultural está cada vez más cerca, solo es practicada y mantenida en la actualidad en la Escuela de Arte Manolo Blahnik”.

El aprendizaje del ciclo “se complementa de forma muy positiva con otros módulos de artes plásticas, tales como dibujo técnico, volumen, historia de la cultura y el arte textil, informática y experiencias y procesos creativos de la escultura”, detalla. La directora de la Escuela de Arte Manolo Blahnik resalta que “hay alumnos muy interesados que asisten a clase con la ilusión de aprender y ejercer la profesión una vez obtenido el título”.

Las telas que se confeccionan en el taller tienen atractivos diseños.

Entre las tareas más significativas de este ciclo formativo, que consta de 1.600 horas, está interpretar adecuadamente la información que se recibe del cliente; resolver problemas técnicos que plantee la ejecución del trabajo de tejeduría en bajo lizo; conocer las innovaciones que surgen debido a la incorporación de nuevos materiales y tecnologías auxiliares; seleccionar los materiales más adecuados para la producción del proyecto que se le presenta, o ejecutar correctamente las técnicas de producción y acabado que constituyen la base de este oficio, que se perfila como una salida profesional con futuro en un mundo laboral en el que cada vez tiene mayor peso el autoempleo y la innovación creativa.

En la imagen, conjunto de tejidos diseñados y ejecutados en el taller.

En la imagen, conjunto de tejidos diseñados y ejecutados en el taller.

Fuente: eldiario.es

http://www.eldiario.es/lapalmaahora/sociedad/Vanguardia-tradicion-diseno-ejecucion_de_tejidos-Escuela_Manolo_Blahnik_0_272273764.html

El Museo Boinas La Encartada celebra su octavo aniversario con visitas gratuitas este sábado

El Museo Boinas La Encartada celebra su octavo aniversario con visitas gratuitas este sábado

Según ha explicado la Diputación de Bizkaia, Boinas La Encartada Museoa es un museo industrial que “permite transportar al público visitante a la época de la Primera Revolución Industrial”. La centenaria fábrica de Boinas La Encartada, ubicada en Balmaseda, reabrió sus puertas el 10 de enero de 2007, “convirtiéndose en el primer museo de sus características tanto en el País Vasco como en el Estado”, ha destacado. En este espacio, se reúnen “prácticamente todos los edificios originales”, compuestos por la fábrica y los dos bloques de viviendas obreras con capilla adosada, que hizo también las funciones de escuela. Además, el interior de la fábrica integra todos los elementos mecánicos originales del proceso productivo de las boinas, desde la materia prima virgen al producto elaborado, así como la fuente de energía con una turbina hidráulica en pleno funcionamiento, los ejes y poleas de transmisión, entre otros elementos. La Diputación ha explicado que la maquinaria expuesta en el museo es “de excepcional valor patrimonial y cultural”, ya que constituye “una colección industrial única con piezas en su mayoría originales y de época, punteras y revolucionarias en su tiempo”. Asimismo, se ha recuperado y puesto a punto, en el año 2011, el telar jacquard nº 1 de la fábrica, una pieza singular de 1907 adquirida en Sabadell, en la firma ‘Sucesores de Durán Cañameras’. Según ha indicado, la particularidad de este tipo de telares reside en su capacidad de realizar un dibujo automáticamente con el concurso de la máquina jacquard, que levanta y selecciona los lizos en los que van suspendidos los hilos de urdimbre. Más de 83.000 VISITANTES Durante los ocho años de actividad del Museo Boinas la Encartada, la fábrica textil ha recibido más de 83.000 visitantes. Este sábado, la entrada será gratuita de 10.30 a 19.00 horas y se realizarán visitas guiadas cada hora desde las 11.00 hasta las 18.00 horas. Los grupos serán limitados, por lo que se recomienda reservar llamando al teléfono 946 800 778 ó escribiendo al correo electrónico info@laencartadamuseoa.com.

Ver más en: http://www.20minutos.es/noticia/2342375/0/museo-boinas-encartada-celebra-su-octavo-aniversario-con-visitas-gratuitas-este-sabado/#xtor=AD-15&xts=467263