El río, elemento para explorar los caminos que entrecruzan arte y naturaleza

Mila Trenas.

Madrid, 24 feb (EFE).- El río es utilizado como instrumento conceptual para explorar los caminos en los que arte y naturaleza de cruzan, en la exposición “Tejedores de agua” que abre hoy sus puertas en el Centro Cultural Conde Duque.

Organizada con motivo de la participación de Colombia como país invitado de honor en ARCO, la muestra comisariada por José Roca, asesor de la Tate Modern y director artístico de FLORA ars+natura, exhibe textiles, cerámicas, diseño gráfico, mobiliario, vídeo e instalaciones.

Se trata, según el comisario, de una muestra en la que se han querido integrar arte, arquitectura, artesanía, artes aplicadas y que está concebida “como un tejido de diferentes lenguajes que serpentean por el paisaje colombiano”.

En Colombia, país cuya compleja topografía ha hecho que las vías fluviales fuesen históricamente los únicos medios de comunicación para ciertas comunidades, los ríos han unido y separado.

Las obras de la exposición, exhibida en Nueva York y que posteriormente viajará a Washington, hacen referencia a los ríos Amazonas, Magdalena, Putumayo, Cauca, Cahuinarí, Bogotá y Ranchería.

Estos ríos continúan siendo la única vía de acceso a áreas remotas mientras cumplen el rol de ser el eje de un tipo distinto de economía: el mercado negro que alimenta el conflicto armado que por décadas ha golpeado a Colombia.

La exposición enfrenta estos temas desde diferentes puntos de vista. Presenta un territorio en conflicto, pero a la vez muestra la creatividad que de todos modos surge en medio o en respuesta a las dificultades.

En el recorrido se contemplan cuatro grandes pantallas en las que Monika Bravo, siguiendo la confección de las mochilas arhuacas, “teje vídeos en los que se van formando paisajes”, según el comisario.

En las nueve secuencias de menos de un minuto cada una de ellas, la artista utiliza estos tejidos para contar el lugar donde vive este pueblo. “Todas las culturas han utilizado el tejido para contar historias. En este caso la de la Sierra Nevada de Santa Marta, lugar sagrado que para sus habitantes es el corazón del mundo”, comentó a Efe la artista.

Con esta idea de tejido como lenguaje universal y de que la tejedora es “la madre del ordenador, que se ha convertido en tejedora de la cultura contemporánea”, Monika Bravo ha creado un trabajo que supone el regreso a su país, ya que habitualmente vive en Nueva York.

Durante más de siete años, Susana Mejía ha trabajado en el proyecto “Color Amazonía”. Artista plástica que ha realizado trabajos sociales en las cárceles de mujeres, en uno de sus viajes al Amazonas encontró una mujer que teñía de forma artesanal unas fibras naturales.

La artista, quien comentó a Efe que no quiere reivindicar este trabajo como arte “sino más bien como una experiencia biológica”, recuperó e identifico once plantas utilizadas por las mujeres del lugar para sacar pigmentos.

Grandes madejas de fibras teñidas, colgadas a modo de los secaderos utilizados por las mujeres de la Amazonía, se exhiben como una gran paleta de colores junto a pruebas de pigmentos sobre papel.

En el mismo espacio se puede contemplar el vídeo de Alberto Baraya “Río”. El artista de Medellín, presente con varias obras pertenecientes al proyecto “Río Bravo”, hizo una expedición científica por el Amazonas.

En su trabajo “muestra una mirada tradicional del paisaje que rodea el río”, según José Roca, pero los tiros que suenan y que tienen su reflejo en el agua trasladan al espectador “a un lugar de confrontación entre el ejercito, la guerrilla, los narcotraficantes, rompiendo así con la idea romántica del Amazonas”.

Destacan también en el recorrido dos obras de Olga de Amaral (Bogotá, 1932), consagrada artista con piezas en el Metropolitan de Nueva York y en numerosas galerías europeas y americanas.

Una de ellas, “Luz blanca”, de 1969, es una de sus más reconocidas cascadas y está creada a partir de trozos de plásticos. Artista interesada en mostrar la esencia de la memoria de su país y la tradición, se exhibe también un gran nudo que cuelga del techo y cuyos hilo ha pintado y tejido.

El trabajo de David Consuegra ocupa también un importante lugar en la muestra. Pionero del diseño gráfico en Colombia, en los años 60 hizo un libro para el Museo del Oro en el que eligió 50 piezas, sacando de cada una de ellas un motivo. “El libro se convirtió en inventario de formas, recuperando en él fuentes utilizadas para el diseño contemporáneo”, señaló el comisario.

mtf/mcm/np

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