El ‘punk provinciano’ de Grayson Perry, el infernal crítico social del mal gusto de la clase media

Grayson Perry - The Walthamstow Tapestry, 2009</p><br />
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Grayson Perry – The Walthamstow Tapestry, 2009 El tapiz de Grayson Perry que recorre la vida, del nacimiento a la muerte, a través de un río de sangre salpicado por marcas de consumo (Courtesy the Artist, Paragon Press and Victoria Miro, London © Grayson Perry)
Defensor de la ‘humildad’ de la alfarería, travesti por diversión, militante laborista, ganador del premio Turner…, el díscolo artista inglés regresa con una exposición.
Con ‘Punk provinciano’ vuelve a los temas que le interesan: el consumo irreflexivo, la horterada social, la complicidad con el poder, la necesidad de drogarse…
‘El arte contemporáneo se ha convertido en una bolsa de basura: metes dentro lo que te apetezca y el público dirá que se trata de arte’, dice.
Alguien ha considerado que Grayson Perry (1960) es “el crítico social del infierno”, dando a entender lo evidente: que el infierno es el mundo que habitamos o, más bien, que nos sirve como aposento. La obra de este indisciplinado artista inglés —ganador en 2003 del Turner, el más prestigioso de los premios de las artes plásticas del Reino Unido— no deja títere con cabeza. Ahora regresa con una exposición titulada, de modo muy adecuado, Provincial Punk (Punk provinciano). Fotogalería Grayson Perry – The Walthamstow Tapestry, 2009 8 Fotos El ‘punk provinciano’ de Grayson Perry La gran horterada del paisaje sociocultural de estos tiempos de masas alienadas, la necesidad de drogarse —con lo que sea: tóxicos legales y alegales, virtualidad, celebración de la fama y sus miserias en televisión y otros medios de masas…— y la complicidad con el poder que conlleva esta sumisión, el consumo irreflexivo y, sobre todo, el mal gusto de las clases alta y media —las bajas no tienen derecho siquiera a ejercer el gusto—, son el centro de la obra de un artista que, para empezar, ni siquiera se considera artista, porque, según afirma, “el arte contemporáneo se ha convertido en una bolsa de basura: metes dentro lo que te apetezca y el público dirá que se trata de arte”. Una ‘casita en el campo’ Coincidiendo con la inauguración de A House for Essex (Una casa para Essex), una vivienda de proporciones reales y en la que se puede entrar, instalada en un terrenito que parodia el obsesivo deseo de los ingleses por la casa en el campo, Perry vuelve a los museos con la muestra Provincial Punk, del 23 de mayo al 13 de septiembre, en el Turner Contemporary de Margate-Kent, otra bofetada antielitista de un creador. Lo único interesante de Damien Hisrt son sus cuentas corrientes Perry es un artista, cuando menos, curioso: se viste de mujer para actuar como Claire, su álter ego femenino —una oronda señora inglesa de mediana edad y tremenda valentía en el vestuario y las chocantes combinaciones de colores—, es simpatizante del partido laborista, se implica en movimientos de protesta, como el reciente contra la privatización de la National Portrait Gallery y ha dirigido y presentado —vestido de Claire— una preclara serie de programas de televisión sobre el mal gusto. También es, sin duda, necesario: desmitifica la gloria dorada de los dioses del arte moderno (“lo único interesante de Damien Hirst son sus cuentas corrientes”) y no toma lo que hace demasiado en serio (“debe haber personas que merecen más atención que un alfarero travestido”). ‘No aceptar la moda y pasármelo bien’ La muestra, con más de 50 obras en los soportes preferidos por Perry, todos “humildes” —cerámica y alfarería, alfombras y otros textiles, dibujos, grabados y películas caseras—, tiene estructura de retrospectiva cronológica, con piezas que van desde 1981, cuando el artista empezó a sobresalir tras una infancia bastante traumática, hasta 2014. Aunque la idea de “punk provinciano” le parece “un oxímoron” por lo opuesto del par de términos que la componen, cree que es personalmente adecuada: “Todavía sigo siendo un punk de provincias. Lo mío parte de una fuerza creativa, un deseo de cambiar las cosas, no aceptar la moda y pasármelo bien. Es una rebelión bromista, no una revolución violenta”. Vasijas sobre religión, traumas de infancia y desastres ambientales El eje central de la exposición del museo dedicado a conmemorar la relación especial con la ciudad de Margate del pintor nacional inglés Turner, son las vasijas de cerámica de Perry, ricamente esmaltadas y decoradas con collages, dibujos y textos escritos a mano. Esta cerámica artesanal pone en yuxtaposición el carácter decorativo habitual de las vasijas con los temas que expresa en ellas el artista, entre ellos la religión, los traumas infantiles, el sexo y el creciente desastre ambiental. Un río de sangre y consumo Provincial Punk incluye cuadernos de dibujos y bocetos que nunca se habían exhibido antes y que Perry usa como diarios confesionales y soportes para hacer crítica política y desarrollar fantasías sexuales. Una de las obras más poderosas de la muestra es el Walthamstow Tapestry (Tapiz Walthamstow, 2009), un recorrido del nacimiento a la muerte a través de un río de sangre y las etapas del ser humano como consumidor. Cascos de moto que parecen haber estado durante siglos en el fondo del mar También se exponen mapas inventados por Perry para que funcionen como alegorías e imaginarios cascos de motociclistas de un pasado remoto, realizados en aluminio que, como si se tratara de restos arqueológicos, parecen haber estado durante siglos en el fondo del mar.
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