Tania Candiani une tradición y arte actual

La artista visual expone Cromática, en Oaxaca, compuesta por piezas sonoras, video, instalaciones, acciones en proceso, esculturas y arte objeto

CIUDAD DE MÉXICO, 10 de agosto.- Entender el arte contemporáneo como un esquema hermético resulta un error cuando éste establece relaciones con la ciencia, la tecnología, el pensamiento, las emociones y, más aún, con las tradiciones artesanales, señala la curadora Blanca de la Torre, quien encontró en el trabajo de Tania Candiani un sistema abierto a este cruce de disciplinas.

“Ella (Candiani) convive con todo tipo de lenguajes, trabaja con ciencia, música, sonidos, tejidos; hay una hibridación de lenguajes dentro de todo su trabajo”, describe De la Torre, quien entonces propuso a la artista mexicana desarrollar un proyecto expositivo en el que se cruzaran el arte ancestral de Oaxaca con conceptos contemporáneos.

Así resultó Cromática, una exposición que inaugurará el próximo 14 de agosto en el Museo de Arte Contemporáneo de Oaxaca (MACO), compuesta por piezas sonoras, video, instalaciones, acciones en proceso, esculturas y arte objeto, que tienen su punto de encuentro en tres pigmentos naturales: el rojo de la grana cochinilla, el azul añil y los pigmentos amarillos de los minerales.

Los tres colores guían el recorrido por las diez salas que ocupa la investigación de Candiani, quien actualmente representa a México, junto con Luis Felipe Ortega, en la 56 Bienal de Venecia con el proyecto Possessing Nature.

No se centra, dice De la Torre, en una reflexión conceptual particular, sino abre una lectura sobre las posibilidades del lenguaje artístico contemporáneo ligado a prácticas como el telar o la cerámica.

Si bien hay obras que remiten a ideas como la arqueología del conocimiento, la memoria, la sinestesia o la ciencia; en realidad, la exposición resulta una inmersión al color, a la materia prima y a la producción artesanal, detalla la curadora al señalar que incluso se dejan a la vista procesos de producción como la obtención del pigmento rojo o el tejido en telar.

“En la entrada hay una gráfico como punto de partida, que se va tejiendo en un gran telar de más de tres metros, un maestro artesano irá tejiendo el tapiz durante el tiempo de la exposición para presentarlo como el esquema de conocimiento de donde se parte toda la investigación, de los colores y algunos de los conceptos que nos interesan.

“Pero también nos interesaba destacar las herramientas, los materiales y la propia mano de trabajo de los artesanos, y en todas la piezas y ámbitos que se desarrollan en las diez salas la técnica está muy presenta; insistimos en la importancia de los procesos y por eso ya empezamos con algunas piezas de proceso que se mantendrán hasta el final de la exhibición”.

En las primeras salas, dedicadas al rojo, se despliega una serie de bordados inspirados en las ilustraciones del libro de José Antonio Alzate, Beneficio de la grana cochinilla, (1794) en el que se explica el proceso de producción natural del pigmento; lo mismo hay obra en video y escultura sobre el mismo color.

Continúan las salas azules, en las que se da cuenta del procedimiento para el azul añil a partir de esculturas de las pilas que se usan para su producción, y una serie de madejas en diferentes variaciones de azules colgadas de ramas talladas con forma de perchero.

El ciclo termina con los pigmentos minerales en tono amarillo, que se representan en una pieza sonora con ocarinas (tipo de instrumento musical) de cerámica, en el que se desvanecen diferentes matices de amarillos, con forma de pájaros de tamaños diferentes.

“Toda la exposición es bastante sensorial; todas estas disciplinas de las que hablamos, los conceptos y subjetividades interconectadas aunque de alguna manera son personales, la idea es que el espectador pueda crear las suyas para que vaya generando sus propias conexiones a partir de sus propias subjetividades”, apunta.

De las instalaciones destaca el montaje en el patio central del museo: los muros se pintaron por completo de rojo y se desplegó una serie de petates sobre los cuales se muele la grana cochinilla para mostrar el proceso del pigmento. Se suma un gran telar antiguo que maestros lauderos intervienen para convertir en un instrumento musical y ofrecer un concierto con éste.

“Poder trabajar con todo este compendio de disciplinas hace que el proyecto sea más rico y dé una perspectiva más amplia de las posibilidades del arte contemporáneo, de cómo todo coexiste”, concluye.

10/08/2015 04:42 Sonia Ávila

Fuente.. http://www.excelsior.com.mx/expresiones/2015/08/10/1039375#imagen-4

 

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