Restauran el tapiz de la antinazi Hannah Ryggen dañado por el coche bomba de Breivik en Oslo

La obra, ‘Vivimos sobre una estrella’, fue encargada por el Gobierno noruego tras la II Guerra Mundial para recordar el pasado colaboracionista con los nazis.
El atentado perpretado por Breivik como despiste para la matanza de Utøya dañó seriamente la obra, que ahora es mostrada restaurada en Malmö.

Ryggen (1894-1970) fue una de las artistas populares más queridas en los países nórdicos. Sus tapices antinazis se exhibieron al lado del ‘Guernica’ en 1937.

Cuando un coche bomba con 950 kilos de explosivos estalló, el 22 de julio de 2011, ante el complejo de edificios gubernamentales de Noruega en el centro urbano de la capital del país, Oslo, la intención del terrorista, el fundamentalista ario y neonazi Anders Breivik, no era simplemente causar víctimas —hubo 8 muertos y 209 heridos— y daños materiales, sino utilizar el atentado como maniobra de despiste para cometer una matanza: una hora y media más tarde, en la isla de Utøya, asesinó a balazos a 69 chicos y chicas e hirió a 110. La tremenda explosión de Oslo, que pudo escucharse en siete kilómetros a la redonda, también se llevó por delante un tapiz donde un hombre y una mujer desnudos se abrazan en señal de comprensión en un óvalo azulado y latente de vida, una especie de útero biológico. La obra, que estaba colgada en uno de los edificios públicos atacados, se titula Vi lever på en stjerne (Vivimos sobre una estrella). La había tejido en 1958 la artista Hannah Ryggen como encargo del Gobierno noruego para recordar el lastimoso papel del país y sus dirigentes al colaborar con el nazismo o dejar hacer a sus trastornados caudillos.

Aunque ha resultado complicado, la obra ha sido restaurada y va a ser exhibida en Malmö, la ciudad noruega en la que Ryggen murió en 1970 —había nacido en Suecia en 1894—. La ocasión se enriquece con la exposición de otros trabajos de una de las artistas textiles más queridas en los países nórdicos por su sencillez y el inquebrantable compromiso antifascista que mantuvo durante toda su vida.

(Hannah Ryggen: tejiendo el mundo), que se exhibirá en la sede de Malmö del Moderna Museet hasta el 6 de marzo de 2016, presenta 16 tapices de gran tamaño que la artista, que empleaba técnicas tradicionales, componía como reacción directa a eventos y conflictos en el mundo. Sus obras llegaron a tener una gran difusión internacional: el tapiz Etiopisk (Etiopía, 1935) sobre una hambruna fue exhibido en la Exposición Mundial de París de 1937, al lado de una obra que estrenaba el español Pablo Picasso, el Guernica.

Los trabajos de alta complejidad artística, finura poética y elaboración artesanal —trasuqilaba ella misma a las ovejas, cardaba y preparaba la lana y la tintaba usando plantas que recogía de los alrededores de su casa— están datados entre 1926 y 1958. También se exhibe un atorretrato al óleo que Ryggen había pintado en 1914.

Poco después, y gracias a la admiración que sentía por El Greco y Vermeer, los artistas que la emocionaban, se animó a tomar clases de pintura, pero sus ocupaciones en la granja en la que residía con su marido no hacían fácil la práctica y, sin embargo, los tapices siempre le parecieron una prolongación natural de la vida de campesina que llevaba.

En 1924 se mudó a Ørland, en el fiordo de Trondheim. Pese a que la vida era más difícil, quería tejer escenas de la sociedad contemporánea y lo hacía, según dijo en alguna ocasión, en los bosque, “con los ciervos corriendo a mí alrededor”. Pese a la lejanía siguió de cerca la Guerra Civil Española (que reflejó en Spania-La hora se aproxima, de 1938), la II Guerra Mundial y, por fuerza, la dolorosa ocupación alemana de Noruega.

Sus obras de esta época muestran a personas solitarias, tensas, como en un posible acto de resistencia o escenas de matanzas y dolor —Drømmedød (La muerte de los sueños, 1936)—. En Hitler Teppet (Tapete para Hitler, 1936) la imagen es todavía más clara: dos presos aparecen descabezados y una cruz católica parece haber cometido la infamia. Ryggen fue de las pocas artistas noruegas que firmaron obras de inequívoca carga antinazi. Nunca tuvo miedo a las consecuencias.

“Las manos de Hannah Ryggen formaron una poderosa crítica que no era imposible ignorar y que sigue siendo igual de convincente hoy”, afirma la comisaria de la exposición Julia Björnberg. Los organizadores resaltan que el tapiz dañado por el atentado del neonazi Breivik ha sido restaurado con mimo,  pero conserva una “cicatriz visible que ahora nos trae a la memoria más que nunca el humanismo de la artista y su lucha contra el fascismo”. También resaltan que la intención de Ryggen en Vivimos sobre una estrella era “recordar a los líderes políticos lo que es importante de este país: el amor y la compasión por el prójimo”.

Fuente: http://www.20minutos.es/noticia/2603410/0/restauracion-tapiz/anti-nazi-hanna-ryggen/coche-bomba-breivik/#xtor=AD-15&xts=467263

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